
La silente figura pétrea del Santiago Peregrino en Santa Marta de Tera viene padeciendo no pocas vicisitudes que afectan al material arenisco del que está hecho la escultura. Patrimonio de Castilla y León intervino en esta efigie, al igual que en su compañera instalada en la enjuta derecha de la portada sur y en las de la portada norte, con el fin de preservarlas de las inclemencias meteorológicas y en previsión de expolios. Y todo ello para su musealización in situ. Así se informaba puntualmente a través de Benavente Digital adelantando la intervención proyectada, durante el proceso de ejecución y al completarse la actuación.
Esta musealización in situ, según señaló entonces Patrimonio, se debía a que la retirada de las esculturas pétreas de su actual lugar de emplazamiento para su reubicación en el interior, como venían solicitando no pocas instituciones y amantes del Patrimonio en previsión de expolios, podría afectar a las propias figuras debido al material arenisco de su factura. La escultura que representa al Santiago Peregrino se halla empotrada en la enjuta izquierda del arco de la portada sur de la iglesia y está considerada por muchos como la representación más antigua del apóstol como peregrino.
Entre las actuaciones acometidas incluso se llegó a contemplar que los pájaros dejaran su huella en forma de excrementos en las esculturas. Se instalaron tejaroces o tejadillos, tanto en una como en otra portada, se instalaron mecanismos disuasorios como elementos de seguridad e instrumentos sonoros para ahuyentar a los pájaros. No obstante, los inteligentes córvidos se las saben todas y ni los sonidos, ni las pequeñas púas sobre las testas de las figuras pétreas han sido suficientes.
Los córvidos van a su bola, desafían a Patrimonio
Estas aves de plumaje negro brillante, de pico fuerte y cola en forma de cuña, han encontrado en los tejaroces un lugar más adecuado para cobijarse y el resto de mecanismos instalados por Patrimonio les son ajenos. Ni caso, ellos van a su bola y han tomado como asiento propio hasta las testas de las esculturas dejando sus heces por doquier con la afección que ello supone para los elementos pétreos. A estos inteligentes pájaros les apetece cobijarse en un ambiente más acogedor y calentito como los tejaroces y el sonido del tic tac de los elementos electrónicos disuasorios no impide su asiento y dejar sus huellas en forma de excrementos.
Ha transcurrido poco más de un año que se completase la actuación acometida y la figura del Santiago Peregrino, así como la de su compañera, la de un apóstol desconocido, vienen sufriendo los efectos de los córvidos. Sus excrementos dejan huella en el material pétreo con consecuencias demoledoras. La musealización in situ ha evidenciado sus efectos positivos, como señalan algunos visitantes y peregrinos, pero la preocupación por el deterioro del conjunto pétreo sigue manifestándose.
Intervención de obra
Con la intervención de obra realizada en el primer semestre de 2025, presupuestada en 151.497 euros, se trataba de preservar las esculturas pétreas de las inclemencias meteorológicas, sobre todo la lluvia, así como la musealización in situ del conjunto de las tres esculturas, las dos de la portada sur, el Santiago Peregrino y el apóstol desconocido, y la de San Judas Tadeo en la portada noroeste que se encuentra en un avanzado estado de deterioro y sellada en la piedra con la inscripción IUDAS/FRA/RS/MON.
Una escultura del siglo XII
La figura del Santiago Peregrino está considerada como la escultura pétrea del apóstol más antigua representado como peregrino. Aparece con los atributos más clásicos de la iconografía: amplia túnica, morral o escarcela finamente labrada a la que se engancha una concha de vieira y mostrando una imagen de indudable fortaleza con la palma de su mano izquierda. La talla original puede fecharse en el segundo cuarto del siglo XII.







