
La continua escalada del coste de la vida ha llevado a las principales organizaciones sociales a mover ficha. Facua-Consumidores en Acción ha instado a toda la ciudadanía a secundar una contundente huelga de compras prevista para el próximo 11 de noviembre, coincidiendo con la movilización social convocada para esa misma jornada. El objetivo principal de esta protesta es decir «basta» a la asfixiante subida de precios que afecta de manera directa a los hogares y visibilizar el profundo descontento ante la actual pérdida de poder adquisitivo.
La iniciativa propone un boicot comercial durante todo el día. La organización pide a los consumidores que no realicen ningún tipo de compra ni contraten servicios durante las veinticuatro horas que dure la jornada. Esta medida pretende trasladar el malestar ciudadano directamente al tejido económico, protestando contra un modelo que encarece bienes esenciales como la vivienda, los alimentos, la electricidad y los carburantes.
El llamamiento va más allá de las compras cotidianas en comercios y supermercados. La asociación incide en la necesidad de no repostar combustible durante ese día y paralizar cualquier gestión vinculada con nuevas contrataciones o cambios de tarifas. Esto incluye detener trámites con operadoras de luz, gas, telecomunicaciones y entidades financieras, convirtiendo la jornada en un freno absoluto al consumo y a la contratación de servicios no indispensables.
La convocatoria surge como respuesta a una situación económica que, según advierte la asociación, agrava la desigualdad y deja a las familias en una situación de extrema vulnerabilidad. El encarecimiento desmedido de las hipotecas, sumado al encarecimiento de la cesta de la compra y de las facturas energéticas, limita de forma alarmante la capacidad de la población para cubrir necesidades básicas.
Con esta acción, se busca exigir a las administraciones públicas, a los responsables políticos y a las grandes empresas que asuman sus responsabilidades. El propósito es que se adopten de manera urgente medidas eficaces que garanticen unas condiciones de vida dignas y pongan freno a la espiral inflacionista que ahoga la economía doméstica.






