
El cobro por visitar pisos se ha convertido en el nuevo obstáculo para quienes buscan un hogar en el mercado inmobiliario actual. La escasez de oferta y la enorme competencia entre solicitantes están provocando la aparición de requisitos cada vez más exigentes para acceder a una vivienda.
La polémica ha saltado en el municipio de Massanassa, en Valencia, tras la denuncia de una compradora afectada. Y es que la agencia encargada de la venta del inmueble ha solicitado una fianza previa de 5.000 euros antes de mostrar el bajo reformado. La compañía justifica este procedimiento argumentando la necesidad de seleccionar a los interesados reales ante la acumulación de más de medio centenar de peticiones. Por su parte, la inmobiliaria promete reembolsar la suma en caso de descarte, o bien deducirla de la cifra final si la compra se concreta.
Una situación que cada vez es más habitual en grandes ciudades, ya que el número de aspirantes por cada piso publicado ha crecido de forma notable. La fuerte competencia genera colas de respuesta en cuestión de pocas horas desde la difusión del anuncio. Esta alta saturación provoca la implantación de mecanismos de «filtrado» previo, tales como el cobro de este tipo de fianzas. Por su parte, los expertos advierten de que estas prácticas perjudican de manera directa a los colectivos con menor capacidad financiera.






