
La Junta de Castilla y León ha mostrado su apoyo a la Obisparra de Pobladura de Aliste, una de las tradiciones más representativas de la provincia de Zamora y reconocida como Bien de Interés Cultural (BIC) de carácter inmaterial. El director general de Patrimonio, José Ramón Sola, asistió a la celebración acompañado por el presidente de la asociación cultural Aires de Aliste y vicepresidente de la Federación Provincial Mascaraza, Javier Silva.
La presencia institucional pone de manifiesto el compromiso de la Junta con la conservación y promoción de unas manifestaciones culturales que forman parte de la identidad de las comarcas de Aliste, La Carballeda y Sanabria, donde las mascaradas tradicionales han logrado mantenerse vivas gracias al trabajo de asociaciones y vecinos.
La Obisparra es una antigua celebración de origen pagano que tradicionalmente tenía lugar durante el invierno en diferentes localidades del noroeste zamorano. Con el paso del tiempo, esta fiesta ha conseguido conservar su esencia y se ha convertido en uno de los ejemplos más destacados del patrimonio etnográfico de Castilla y León.
La mascarada reúne a personajes tan característicos como la Filandorra, el Ciego, el Gitano, la Madama, el Galán y los diablos, protagonistas de un desfile lleno de simbolismo, humor y representaciones populares.
Durante el recorrido, los participantes interactúan con el público mediante bromas y escenas teatrales que convierten la fiesta en una auténtica celebración colectiva, en la que vecinos y visitantes forman parte activa de la tradición.
La Obisparra representa mucho más que una fiesta popular. Estas manifestaciones culturales contribuyen a mantener vivas las costumbres del medio rural, fortalecer el sentimiento de pertenencia y atraer visitantes interesados en conocer las tradiciones de Zamora.
El respaldo institucional a este tipo de celebraciones busca garantizar la transmisión de este legado a las nuevas generaciones y poner en valor el importante patrimonio inmaterial que atesora la provincia.
Pobladura de Aliste se convierte así, una vez más, en escenario de una tradición única que mantiene intacta su capacidad para reunir historia, cultura y participación popular.






