
Bajo un cielo estrellado y el incesante rugir de la maquinaria agrícola, Bodegas Otero ha dado el pistoletazo de salida a una campaña histórica. Por primera vez en sus 120 años de trayectoria (1906-2026), la firma ha comenzado la recogida de la uva un 1 de septiembre, convirtiéndose en la vendimia más temprana jamás registrada por la bodega.
El propio Julio Otero, gerente de las bodegas, confirmaba la excepcionalidad de la fecha durante el inicio de los trabajos: «En 120 años de historia nunca se había vendimiado un 1 de septiembre, nunca se había empezado tan pronto».
La recogida se lleva a cabo íntegramente de noche para combatir las inclemencias del calor extremo. Con previsiones meteorológicas que superan los 35 grados durante el día y sin lluvias a la vista en los próximos 15 días, posponer la cosecha o trabajar con luz solar comprometería seriamente el producto. «De día sería una locura. La uva entraría fermentando a la bodega. Al vendimiar de noche, la uva entra fresca y con la acidez que buscamos», explica Otero.

Tres jornadas de vendimia a razón de más de 100.000 kilos por día
Gracias a la mecanización de la finca de Valleoscuro, la bodega estima recoger las 50 hectáreas de viñedo en tan solo tres noches, alcanzando picos de rendimiento de más de 100.000 kilos por jornada. Un ritmo de trabajo impensable hace dos décadas, cuando el proceso se realizaba a mano con cuadrillas de más de 30 personas a lo largo de quince días.
Pese a un año marcado por la acusada sequía, las previsiones son optimistas. Se espera superar los 300.000 kilos de uva, rebasando las cifras del año pasado gracias a las escasas lluvias caídas a finales de agosto. Unos escasos ocho litros que sirvieron para subir la humedad relativa y ayudar a que el fruto engordara en la recta final.

Aun así, el peso del grano sigue siendo bajo en comparación con otros ejercicios: «Es una uva de mucha calidad, lo que pasa es que pesa poco. Ese es el gran problema de estos dos últimos años», señala el viticultor. De no haber sido por el calor estival, las cifras de producción habrían sido ostensiblemente mayores. Esperar más días para vendimiar solo provocaría la deshidratación del fruto, la pérdida de acidez y un aumento no deseado del grado alcohólico por concentración.
La producción de esta campaña abastecerá a la bodega para la elaboración de sus caldos a partir de sus cuatro variedades de cabecera: Prieto Picudo, Verdejo, Tempranillo y Mencía. Unos vinos que, desde estas tierras benaventanas, continuarán abriéndose paso en los mercados internacionales, llevando la marca de una de las bodegas más longevas de la zona a decenas de países de todo el mundo.






