
Las obras del puente sobre el Duero avanzan a buen ritmo tras el colapso del pilar central sufrido antes del verano. El presidente de la Diputación de Zamora, Javier Faúndez, visitó la zona este lunes para comprobar los trabajos de derribo de la estructura dañada entre Granja Florencia y la carretera N-122.
La demolición fue adjudicada por el procedimiento de emergencia a la empresa Tragsa con una inversión total de 1,1 millones de euros. Los operarios ya han logrado derribar dos de los cinco vanos del viaducto comenzando los trabajos desde el acceso de la N-122. Para operar con maquinaria pesada en el cauce ha sido necesario volcar más de nueve mil toneladas de canto de río para crear una península provisional. En las próximas jornadas esta plataforma se transformará en una isla para permitir el derribo del resto de la estructura viaria.
La intervención contará con maquinaria especializada llegada desde Asturias dotada con un martillo apto para picar bajo el agua a ocho metros de profundidad. Asimismo se sumará una máquina con un brazo de mayor longitud diseñado para alcanzar el vano central del puente. Si la evolución se mantiene sin contratiempos meteorológicos, la institución prevé culminar el derribo completo entre finales de septiembre y primeros de octubre. El dispositivo despejará por completo el espacio fluvial antes del incremento de los caudales otoñales.
Un viaducto de un solo vano con una inversión de 5,5 millones
De forma paralela a la demolición, la administración provincial tramita la documentación técnica para la futura construcción del nuevo paso elevado. La Diputación ya ha contratado el estudio hidrológico necesario para determinar la vía de intenso desagüe y remitir el expediente a la Confederación Hidrográfica del Duero. Una vez superado este trámite formal, la institución licitará por la vía de urgencia la redacción del proyecto y la posterior ejecución de la obra. El presupuesto estimado para la nueva infraestructura alcanzará los 5,5 millones de euros para ofrecer una solución definitiva.
El diseño contempla una estructura de un único vano apoyada en dos estribos laterales con una anchura total de 10,5 metros. Este modelo mejorará la capacidad hidráulica de la calzada y evitará el impacto de las avenidas del río sobre apoyos centrales dentro del agua.
Las previsiones técnicas contemplan iniciar la construcción en la primavera de 2027 para concluir las obras a finales de ese mismo ejercicio. En caso de que el volumen de agua dificulte los trabajos en el río, la finalización del puente se trasladaría al verano de 2028. En concreto, el presidente provincial destacó que se ha optado por una alternativa técnicamente más cara pero muy efectiva para garantizar la seguridad viaria. La prioridad institucional pasa por agilizar los trámites para recuperar lo antes posible la comunicación estratégica entre la zona de Granja Florencia y la red nacional.






