El objetivo de este operativo nocturno de vendimia es completar la recogida de sus 50 hectáreas —ubicadas en el paraje de Valleoscuro— en tan solo tres noches. La decisión de vendimiar de noche responde estrictamente a criterios de calidad técnico-enológica. Con previsiones meteorológicas que superan los 35 °C durante el día, la recogida diurna provocaría que la uva entrara en las instalaciones en pleno proceso de fermentación involuntaria.
El contraste con los inicios de este viñedo no puede ser mayor. Lo que antes requería cuadrillas de 30 personas trabajando manualmente durante más de dos semanas, hoy se ejecuta de forma mecanizada con un rendimiento de 98% a 99% de eficacia por hectárea. Las vendimiadoras de última generación actúan mediante sacudida y absorción, al igual que se hace con los olivos, incorporando potentes turbinas de aire y rejillas despalilladoras que limpian las hojas e impurezas en tiempo real antes de descargar la uva limpia en los camiones.
La mecanización no solo permite trabajar en las horas nocturnas para garantizar que el fruto llegue a bodega en las mejores condiciones térmicas y de frescura; supone además una respuesta a la acuciante falta de mano de obra en el campo. La dificultad para cubrir las campañas de recogida se han convertido en un problema estructural que afecta a todo el sector agrícola en España, convirtiendo a la tecnología en un gran aliado.
Tradición y quinta generación
A pesar del dominio casi total de la mecanización moderna, la bodega mantiene vivos ciertos lazos con la elaboración artesanal. Muestra de ello es una de sus partidas más exclusivas: dos únicas barricas elaboradas tras un despiste de máquina en la cosecha de 2020. Aquel año, al quedar una hilera sin vendimiar por las máquinas, las uvas se recogieron a mano y se pisaron a la manera tradicional con botas haciendo un vino en homenaje al nacimiento del nieto del bodeguero ese mismo año, representando el relevo de la quinta generación familiar.
Este septiembre, sin embargo, el protagonismo absoluto lo ostenta la temprana recolección y la precisión de la maquinaria. A un ritmo de más de 100.000 kilos recolectados por jornada, la bodega confía en culminar en tres días una cosecha histórica en tiempo y esfuerzo, garantizando que el fruto llegue intacto y en sus mejores condiciones de frescura a los depósitos.






