
Las investigadas dos personas por la sustracción de cuernas de ciervo y gamo han sido puestas a disposición judicial tras una intensa vigilancia del SEPRONA. La Guardia Civil de Zamora intensificó los controles durante esta primavera, época en la que se produce el desmogue natural de los ungulados, debido al alto valor comercial que alcanzan estas piezas en el mercado ilícito.
Operativo del SEPRONA en Sayago y Benavente
La investigación se inició al detectar la presencia de individuos foráneos en acotados privados de la provincia sin la condición de cazadores habilitados. En un primer operativo, los agentes identificaron a dos personas que habían saltado una valla de más de dos metros en una finca de la comarca de Sayago para sustraer gran cantidad de astas.
Tras poner los hechos en conocimiento judicial, el dispositivo de vigilancia se amplió a otras zonas de la provincia. Poco tiempo después, estas mismas personas fueron sorprendidas nuevamente en la comarca de Benavente. En esta ocasión, transportaban en el interior de un vehículo aproximadamente 100 kg de astas de ciervo.
Consecuencias legales y valor de lo incautado
La Guardia Civil procedió a la inmovilización y aprehensión de todo el material. Los implicados se enfrentan ahora a responsabilidades tanto penales como administrativas, al incumplir la Ley de Caza de Castilla y León y el Código Penal. El beneficio económico de este robo podría ser «muy importante», a falta de una peritación oficial definitiva.
Es fundamental recordar que la normativa vigente establece que:
- El aprovechamiento de los animales cinegéticos y sus restos pertenece a los titulares de los acotados.
- La recolección sin permiso puede acarrear sanciones administrativas de hasta 2.000 euros.
- Estas infracciones conllevan la retirada de la licencia de caza y la inhabilitación para el ejercicio de la actividad.
Vigilancia contra el furtivismo en la provincia
Este tipo de servicios del SEPRONA están orientados no solo a evitar el robo de cuernas, sino también a la erradicación de la caza furtiva. La vigilancia es especialmente estricta en zonas rurales vulnerables para proteger los derechos de los propietarios de los terrenos.






