
Los Colegios Profesionales Veterinarios de las nueve provincias de Castilla y León han mantenido una reunión de trabajo crucial con el nuevo consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental. Joaquín Antonio Pino ha mostrado su compromiso para defender la actividad de estos profesionales. Veterinarios que realizan su labor en granjas, industrias agroalimentarias y también en la administración pública.
Durante la sesión de trabajo, el consejero ha recogido las principales demandas de los Colegios Profesionales Veterinarios. Uno de los puntos más críticos analizados ha sido la notable falta de relevo generacional. También las dificultades de los veterinarios de campo que trabajan de forma directa con animales de producción en el medio rural.
Ante esta situación, el sector ha exigido a la Administración el diseño de medidas de apoyo específicas para el veterinario rural, un pilar básico para la detección temprana de patologías y el asesoramiento técnico continuo en las explotaciones de la provincia de Zamora y el resto de la región.
Alerta ganadera por las enfermedades emergentes
La reunión ha prestado especial atención a la reciente aparición de focos de enfermedades complejas que mantienen en guardia a los servicios oficiales y al sector avícola y ganadero. Entre ellas, la peste porcina africana, la Dermatosis Nodular Contagiosa o los focos de la enfermedad de Newcastle localizados en la provincia de Valladolid.
En este sentido, la Junta ha coincidido con los profesionales en que todos los asuntos técnicos deben abordarse bajo la más estricta evidencia científica. Asimismo, ante las nuevas competencias de la Consejería en materia de caza y pesca, se reforzará el seguimiento epidemiológico de la fauna silvestre. El objetivo es proteger los logros alcanzados en las campañas de saneamiento ganadero tradicionales.
Otro aspecto normativo de gran relevancia puesto sobre la mesa ha sido el actual reglamento sobre medicamentos veterinarios. Joaquín Antonio Pino ha abogado por facilitar la labor diaria de los clínicos. Un criterio que permitirá que puedan ejercer su actividad diaria prescribiendo fármacos bajo su criterio técnico y con un enfoque orientado al servicio directo al ciudadano.






