
El balance de la primera mitad del Mercado de la Cereza no dejas lugar a dudas: la respuesta del público ha sido masiva. El codiciado fruto local, el auténtico «oro rojo» de la comarca, ha ejercido un imán tan potente que los productores han visto cómo sus cajas volaban de los mostradores, despachadas al ritmo frenético de la venta directa durante la mañana.
La iniciativa, impulsada por la Asociación Cultural La Zamarrilla, nacía con el propósito de poner en valor el producto autóctono, evitar el clásico peregrinaje de los agricultores vendiendo de pueblo en pueblo y lograr que el comprador pisara la localidad para conocer el origen de lo que come. Y el objetivo se ha cumplido con creces, sorteando incluso los caprichos de una climatología que este año adelantó la maduración a los primeros días de mayo dejando pocas existencias disponibles para el mercado.
«La calidad es excelente, son gordas y bien buenas. La temporada venía adelantada, pero hemos traído un buen género al mercado y la gente ha respondido llevando cajas completas», comentaba a pie de puesto, una de las productoras locales, entusiasmada con la respuesta de los compradores. «Lo bueno es que se recogen maduras y se venden en el momento, no pasan por ningún intermediario».

Un imán para la provincia
El eco de la convocatoria surtió un efecto inmediato desde la apertura de los puestos y las cerezas se agotaron rápidamente. El Reguero se convirtió en un punto de encuentro para vecinos llegados de todos puntos, como Arrabalde, Benavente o la propia capital zamorana.
Un vecino de Arrabalde, cargado con cuatro cajas para compartir, resumía el orgullo del producto: «Tienen el tamaño, el color y el sabor; lo tienen todo». Pocos metros más allá, una pareja llegada desde Zamora tras ver la noticia de presentación saboreaba el éxito de haber conseguido su cajita a tiempo: «Habíamos oído hablar de ellas, las acabamos de probar ahora mismo y están buenísimas. Ha merecido la pena el viaje».
«Aquí plantas un árbol y da cerezas, y lo plantas en el pueblo vecino y ya no da igual»
Para los mayores de Pueblica, ver el parque lleno de vida es el reflejo modernizado de una tradición que se hunde en sus raíces familiares. Los testimonios se repetían como un estribillo: abuelos y bisabuelos que ya cultivaban un fruto esquivo que guarda un misterio asombroso: «Aquí plantas un árbol y se da, y lo plantas en el pueblo vecino y ya no da igual», explicaban.
Especialmente emotivo fue el relato de una vecina retornada temporalmente de Alemania, quien recordaba con nitidez los tiempos en los que la necesidad obligaba a caminar toda la noche:
«Teníamos que ir con una borrica a venderlas por los pueblos… Caminábamos desde las doce de la noche hasta las siete de la mañana para llegar a Villarín o Villafáfila. Traíamos 300 pesetas de entonces. Por eso da gusto ver estas iniciativas hoy, para que el pueblo tenga vida y se apoye también a los dos bares de aquí, que son los que nos dan el punto de reunión».
El mercado ha servido también para mostrar la sorprendente heterogeneidad de los artesanos de la zona, con hasta siete puestos locales. Entre ellos destacaba, por ejemplo, la propuesta de Ángel, un joven vecino del pueblo que fusiona el respeto por el entorno con la tecnología. A través de macetas de autorriego impresas en 3D y trampas selectivas para proteger el entorno de la avispa asiática, demostró que el relevo generacional busca sus propias herramientas para cuidar el medio rural.

Cultura y el veredicto de la tarde
La jornada, que arrancó temprano con la primera visita guiada a las once de la mañana, tuvo su gran nota cultural a las trece y media. Manuel Álvarez Benavente, escritor natural de Vega de Tera, presentó en el recinto su séptima novela, La sonrisa del delfín. Sus historias de corte histórico-costumbrista sirvieron de antesala perfecta para el picoteo de las dos y media, donde expositores y visitantes compartieron mantel y conversación. «Que alguien compre un libro de lejos y mire el mapa para ver dónde está el pueblo es un orgullo para mí y para los vecinos», explicaba el autor.
La expectación en Pueblica se trasla ahora a las 18:30 horas, momento en el que se celebrará el esperado concurso para elegir la mejor cereza de Pueblica de Valverde 2026. Será el broche de oro idóneo para una jornada que terminará a las 20:00 y que ha demostrado que el fruto estrella del campo de Valverde no tiene rival.















