
Los siniestros de tráfico disminuyeron ligeramente durante el pasado año en las carreteras y ciudades españolas, con un total de 1.775 fallecidos frente al ejercicio anterior. Esta cifra supone una reducción del 1% en la mortalidad vial, lo que equivale a diez vidas salvadas en comparación con los datos registrados previamente. El informe oficial revela una evolución positiva en un contexto de progresivo aumento de los desplazamientos.
El balance general muestra que las vías españolas registraron 103.591 accidentes con víctimas a lo largo del año. Pese a la caída en las víctimas mortales, un total de 9.888 personas precisaron ingreso hospitalario tras sufrir lesiones graves, lo que representa un aumento del 3% respecto al periodo anterior. Esta subida equivale a 327 hospitalizados más en todo el territorio nacional.
En el ámbito internacional, España cerró el ejercicio con una tasa de mortalidad vial de 36 fallecidos por millón de habitantes. Este indicador sitúa a nuestro país claramente por debajo de la media de la Unión Europea, fijada en 43 muertes por millón. De este modo, la red viaria nacional supera en seguridad a la de socios comunitarios como Austria, Italia, Francia o Portugal.
Sin embargo, las cifras españolas aún se sitúan por detrás de referentes en seguridad como Suecia, Dinamarca, Alemania o Países Bajos. Los expertos destacan el valor de este resultado teniendo en cuenta las particularidades de la movilidad nacional. Con un parque movilizado de 5,96 millones de motocicletas y ciclomotores, además de recibir más de 90 millones de turistas anuales, la exposición al riesgo en la red viaria es significativamente mayor.
Este ligero descenso en la mortalidad coincide además con una movilidad en clara expansión. Durante el año se contabilizaron 478,6 millones de desplazamientos de largo recorrido por carreteras interurbanas, un 3,4% más que en el ejercicio anterior.
Radiografía de la movilidad en las zonas urbanas
En lo que respecta a las calles de las ciudades, se contabilizaron 67.616 accidentes urbanos con un saldo de 496 fallecidos y 5.034 heridos graves. Estos datos reflejan un leve repunte del 0,4% en los decesos urbanos y del 0,2% en los ingresos hospitalarios. Las estadísticas muestran que el 65% de todos los percances viales del país se producen en las calles de los municipios.
A pesar de concentrar casi dos tercios de los accidentes, el entorno urbano solo representa el 28% del total de las víctimas mortales. La menor velocidad media de circulación explica este contraste entre la alta siniestralidad y la menor letalidad en ciudad. No obstante, las calles concentran algo más de la mitad de los heridos graves de todo el país, concretamente el 51% del total.
Los usuarios vulnerables concentran la mayor parte de las tragedias
La distribución de las víctimas mortales en zonas urbanas evidencia la extrema fragilidad de quienes circulan sin carrocería. En 2025, el 81% de las personas que perdieron la vida en ciudad pertenecían al colectivo de usuarios vulnerables. En total fallecieron 15 usuarios vulnerables más que en el año previo, confirmando una tendencia preocupante en la movilidad urbana. Dentro de este grupo, los peatones sufrieron el mayor impacto con 222 fallecidos, lo que equivale al 45% de todas las muertes en ciudad. Le siguen los motoristas con 132 víctimas fatales, los ciclistas con 29 y los usuarios de vehículos de movilidad personal con 21 fallecidos. En contraste, solo 73 fallecidos viajaban dentro de turismos en las vías urbanas.
Por tipología de accidente, los atropellos a peatones encabezan la letalidad urbana al concentrar el 43% de los decesos. Las salidas de vía causaron el 22% de las muertes en ciudad, afectando especialmente a los motoristas que pierden el control de sus monturas. Por su parte, las colisiones laterales en intersecciones provocaron el 11% de los fallecimientos urbanos.
El uso de dispositivos de seguridad, una asignatura pendiente
El incumplimiento de las normas sobre accesorios de protección continúa elevando la gravedad de las lesiones en las zonas urbanas. Tres de cada diez personas fallecidas en las ciudades no utilizaban los elementos de seguridad obligatorios en el momento del accidente. Este 30% supone un incremento respecto a los datos del año anterior, evidenciando una preocupante relajación en el ámbito urbano.
El análisis por vehículo revela que 12 ciclistas y 13 usuarios de patinetes eléctricos fallecieron sin hacer uso del casco protector. La falta de protección resultó alarmante entre los ocupantes de turismos en ciudad, donde el 45% de los fallecidos no llevaba abrochado el cinturón. Entre los motoristas, siete personas perdieron la vida sin llevar el casco reglamentario.
Ante esta realidad, las autoridades recuerdan la importancia de extremar la precaución al volante y respetar las normas para reducir la accidentalidad.






