
Hay tradiciones que mantienen vivo el corazón de un pueblo, este es el caso de Molezuelas de la Carballeda. Un año más, vecinos y residentes fuera de la localidad se han reunido para celebrar las queridas fiestas de San Juan y el Corpus, días de encuentro, alegría y recuerdos compartidos.
Las campanas han vuelto a repicar, la sardinada se hizo generosa, la hoguera inundó de magia la noche, las calles se han llenado de vida con la procesión y la convivencia unió al vecindario alrededor de la mesa. Son momentos para reencontrarse con las raíces, honrar a quienes les han precedido y crear nuevos recuerdos junto a familiares, amigos y vecinos.
Si la llama de San Juan simbolizaba la esperanza, la unión y los buenos deseos para todos, la manifiesta convivencia y hospitalidad están haciendo que estas fechas del martes, miércoles y jueves sean especiales y, más aún, hacen grande la historia del pueblo de Molezuelas de la Carballeda.










