
El Teatro Reina Sofía de Benavente se vistió de gala este lunes para acoger la presentación oficial del VII Circuito de Novilladas de Castilla y León. El acto, que reunió a un nutrido respaldo institucional, sirvió para dar el pistoletazo de salida a un ciclo que no solo busca consolidar a las futuras figuras del toreo, sino también poner en valor el arraigo cultural y el potencial turístico de las provincias de la comunidad.
La elección de Benavente como sede de la presentación no es casual. Coincidiendo con el inicio de las fiestas mayores del Toro Enmaromado, la alcaldesa de la localidad, Beatriz Asensio, destacó el orgullo que supone para el municipio albergar un acontecimiento de tal envergadura: «Para nuestra ciudad es un verdadero honor; es el reconocimiento a una tierra que vive y respeta sus tradiciones, que apuesta por la cultura y que trabaja para ser punto de encuentro de estos eventos». Asensio subrayó el impacto socioeconómico del circuito, calificándolo como un «importante impulso que permite proyectar a Benavente más allá de sus fronteras, generar actividad y atraer visitantes».

Seis siglos de pasión taurina
Por su parte, el consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León, Gonzalo Santonja, incidió en la profunda raigambre histórica que une a la localidad benaventana con el mundo del toro. «Podéis estar orgullosos de vuestra ciudad», señaló Santonja, recordando que existen registros documentados de festejos taurinos en Benavente que se remontan al siglo XV: «No es cualquier cosa, estamos hablando de hace seis siglos. Aquí confluyen la realidad, la leyenda y la historia».
Santonja también quiso ensalzar el valor de un circuito que se ha convertido en una auténtica «rampa de lanzamiento» para los novilleros de la región, citando el ejemplo de recientes triunfadores en plazas de la exigencia de Las Ventas. «Os incorporáis a un circuito muy exigente. Solo habrá un ganador, pero todos estáis en el buen camino», alentó a los participantes.

«Dejar huella desde el primer momento»
El director general de la Fundación Toro de Lidia, Borja Cardelús, dirigió un mensaje motivacional de gran calado humano a los seis jóvenes aspirantes de esta edición. Recordando la extrema dureza y el compromiso ciego que exige la profesión, Cardelús les instó a exprimir cada oportunidad: «Esto no va solo de ganar, que obviamente es un concurso. Va, sobre todo, de dejar huella desde el primer momento».
En el plano puramente competitivo, el azar ya ha dictado sentencia. Los seis novilleros participantes —cuatro de ellos seleccionados por méritos en un bolsín previo (Emilio García-Torres, Álvaro Rojo, Raquel Martín y Jorge Oliva) y dos finalistas de ediciones anteriores (Ruiz de Velasco y Salvador Herrero)— se medirán en un riguroso formato de eliminación directa.







