
La Policía Local de Benavente ha registrado un aumento sostenido de avisos por conflictos entre vecinos en los últimos años. Se trata de una problemática recurrente que, en ocasiones, deriva en situaciones de evidente preocupación.
Entre los casos más llamativos atendidos, los agentes acudieron a un inmueble donde una vecina denunció que habían arrojado un líquido inflamable —aparentemente gasoil o disolvente— desde el rellano, el cual llegó a filtrarse al interior de su vivienda. La afectada refirió que ya había sufrido previamente un ataque con pintura en su puerta.
En otro episodio de acoso vecinal, los agentes fueron requeridos tras la llamada de una persona a la que le abrieron las puertas de su domicilio para introducirle dos ratas en el pasillo.
Desde el Ayuntamiento señalan que la Policía Local actúa como primer recurso en estos altercados para intentar mediar entre las partes. Sin embargo, cuando los hechos suponen un delito o infracción grave, los agentes orientan a los afectados para que formalicen la correspondiente denuncia ante las fuerzas de seguridad.






