
Los robos del abrazo cariñoso en Zamora han encendido todas las alarmas de las fuerzas de seguridad este verano. La Subdelegación del Gobierno ha confirmado un preocupante repunte de esta modalidad delictiva, la cual acumula ya 30 incidentes en lo que va de año entre la capital y el resto de la provincia. El último caso se registró hace apenas unas horas en una localidad del Alfoz de Toro, donde los delincuentes consiguieron sustraer una cadena de oro a una persona de avanzada edad. Ante la gravedad de la situación, la Policía Nacional y la Guardia Civil han catalogado la protección de los mayores como una prioridad absoluta en la región.
Un repunte del 50% que castiga al medio rural zamorano
La evolución de esta práctica delictiva refleja un cambio de tendencia geográfico muy claro que preocupa a las autoridades locales. Lo que antes era un problema concentrado principalmente en las calles de Zamora capital, ahora se ha extendido con fuerza por los diferentes pueblos de las comarcas zamoranas.
Según los datos oficiales facilitados por la administración central, los hurtos bajo esta modalidad han aumentado más de un 50% en la provincia si se analizan los últimos siete meses. Las bandas organizadas aprovechan la tranquilidad de los municipios pequeños para buscar a sus objetivos potenciales.
El modus operandi es siempre idéntico y juega con la buena fe de las víctimas. Los asaltantes se aproximan a personas de edad avanzada utilizando cualquier excusa cotidiana, como preguntar por una dirección, simular que conocen a un familiar cercano o agradecer una supuesta ayuda previa.
El método del descuido: joyas y relojes en el punto de mira
Una vez que consiguen romper la barrera de seguridad de la víctima, los delincuentes emplean el contacto físico directo. Mediante muestras de afecto fingidas, abrazos o gestos de agradecimiento exagerados, se las ingenian para arrebatar cadenas de oro, relojes de alta gama o pulseras sin que los afectados lo detecten al momento.
«Utilizan la cercanía física y las muestras de afecto fingidas para, en un descuido, arrebatarles las joyas sin que se den cuenta«, advierten desde la Subdelegación.
Esta falta de violencia inicial hace que muchas de las víctimas tarden tiempo en percatarse de la pérdida, lo que dificulta la rápida intervención y localización de los autores por parte de las patrullas de seguridad ciudadana que operan en los cuarteles comarcales.
Tres pautas de seguridad de la Guardia Civil y Policía Nacional
Para frenar esta oleada de hurtos, las autoridades insisten en que la colaboración de los vecinos es una pieza fundamental. Se ha solicitado a la población que vigile los entornos de los bancos, plazas y parques públicos, recordando tres pautas elementales de autoprotección para difundir entre los mayores de nuestras familias.
En primer lugar, se debe desconfiar sistemáticamente de cualquier desconocido que intente acercarse demasiado o entablar contacto físico en la vía pública. Como segunda medida, es aconsejable evitar la exhibición de joyas de gran valor económico o sentimental cuando se camine en solitario por la calle.
Por último, en caso de ser víctima o presenciar una tentativa de los robos del abrazo cariñoso, se debe telefonear inmediatamente a los servicios de emergencia. Si el suceso ocurre en la capital, se debe marcar el 091 de la Policía Nacional; si tiene lugar en los pueblos de la provincia, el número de contacto directo es el 062 de la Guardia Civil.






