Santa Bárbara, testigo y vigía de su antigua sede en Villaobispo de Vidriales

Los vecinos de Villaobispo y Bercianos de Vidriales rinden homenaje a su patrona

El mediodía de este Lunes de Pentecostés volvió a teñirse de emoción y memoria en Villaobispo de Vidriales y Bercianos de Vidriales. Entre el repique de las campanas, las oraciones susurradas y el calor luminoso del sol de mayo, la venerada imagen de Santa Bárbara regresó, un año más, al pueblo que durante siglos la acogió bajo su amparo.

La patrona de rayos y tormentas, representada en una delicada talla anónima del siglo XVIII, salió en procesión desde la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Visitación, en Bercianos, para emprender el camino hacia Villaobispo. Allí, entre piedras vencidas por el tiempo y silencios cargados de historia, permanecen las ruinas de su antigua iglesia, hoy incluidas en la Lista Roja del Patrimonio. Y allí, precisamente allí, parecía detenerse el corazón de muchos vecinos al verla pasar.

Porque Santa Bárbara no es solo una imagen para estas tierras vidrialesas. Es memoria compartida, es raíz, es identidad. Por eso, cada Lunes de Pentecostés, hijos del pueblo que viven lejos regresan para acompañarla, para reencontrarse con sus mayores, con sus promesas y con una tradición que sigue latiendo con fuerza generación tras generación.

El cortejo avanzó lentamente entre rezos y miradas emocionadas. La acompañaba la Virgen del Rosario, mientras los rayos del sol iluminaban el rico cromatismo de la talla y arrancaban destellos de devoción en cada rincón del recorrido. Al pasar junto a las ruinas de su antigua sede, muchos no pudieron evitar sentir que la santa volvía la mirada hacia aquel templo herido por el abandono, como quien reconoce todavía su hogar.

En torno al arroyo Almucera —el Piélago o Pielgo para los vecinos—, la historia volvió a caminar este lunes de la mano de la fe y de la emoción. Y una vez más, Santa Bárbara unió a dos pueblos que comparten mucho más que un camino: comparten alma, recuerdos y una devoción que el tiempo no ha conseguido borrar.

La comitiva enfiló el camino de regreso a Bercianos, a la iglesia parroquial, para participar en una misa en honor a la santa patrona de Villaobispo. Si la llegada de la santa se hacía solemne, no menos el templo cobraba su esplendor con su bello retablo del altar mayor y su rico artesonado. Hasta el campanil daba testimonio expresando todo su poderío, pregonando a los cuatro vientos la fiesta en honor a Santa Bárbara, en este Lunes de Pentecostés.

Fotos: M.A.C.

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