
Hay fechas que quedan marcadas a fuego en la crónica negra y sentimental de una provincia. Para Zamora, el 3 de julio ya no es un día más de las vísperas veraniegas. Hoy se cumple un año de aquel trágico amanecer en la autovía A-52, a la altura del término municipal de Cernadilla, donde el asfalto zamorano se cobró la vida de Diogo Jota, estrella del Liverpool y de la selección portuguesa, y de su hermano, André Silva.
Doce meses después, la herida sigue abierta tanto en el mundo del fútbol como en la comarca de Sanabria, que aquella mañana presenció atónita el despliegue de los servicios de emergencia en el kilómetro de la tragedia. El Lamborghini en el que viajaban los hermanos se salió de la calzada e inmediatamente se vio envuelto en llamas, un suceso que conmocionó al panorama internacional y sumió al país vecino en un luto nacional del que todavía se está recuperando. Jota, que tenía 28 años, se encontraba en la plenitud de su carrera.
El motor de una selección
La distancia física no ha diluido el recuerdo. Coincidiendo con este doloroso aniversario, la selección de Portugal avanza en el Mundial con una fuerza invisible pero omnipresente. El vibrante partido disputado en Toronto, donde el combinado luso venció a Croacia para sellar su pase a los octavos de final, demostró que el equipo no solo juega por la gloria deportiva, sino por la memoria de su eterno dorsal 21.
«Hemos ganado por nosotros, por Diogo y por Portugal», clamaba Cristiano Ronaldo a través de sus redes sociales tras el pitido final.
La imagen del capitán luso, visiblemente emocionado y encabezando a la plantilla hacia la grada de los aficionados mientras sostenía la camiseta de Jota, ya forma parte de la historia del torneo. Fue un homenaje sobrio y cargado de simbolismo, el reflejo de un vestuario que se niega a dejar ir a su compañero.
«Nuestra luz» en el vestuario
El propio seleccionador nacional, Roberto Martínez, no ocultó el impacto emocional que supuso la victoria en una fecha tan señalada. Martínez, quien ha descrito a Diogo Jota como «nuestra luz», tomó en su día la decisión de nombrarlo miembro honorario de la convocatoria para la cita mundialista, manteniendo su espíritu intacto en cada concentración. Según el técnico, la entrega de los jugadores sobre el césped contra Croacia es la prueba irrefutable de lo que el delantero significaba para el grupo.
Mientras en los grandes estadios del Mundial se gritan sus goles al cielo, en el punto kilométrico de la A-52 a su paso por Cernadilla impera hoy el silencio de la meseta. Un año después, Zamora recuerda con respeto la noche en que las carreteras de la provincia se cruzaron, de la forma más cruel imaginable, con el destino del fútbol mundial.






