DEPORTES

Tercera derrota consecutiva de un irregular Desguaces Casquero

DESGUACES CASQUERO 3.- Tomy, Joselu, Malaguti, Arafa y Samu. Luego jugaron, Charlie, Josico, Oli, Javi Cala, Christian y Álex.

UNIVERSIDAD DE VALLADOLID 5.- David, Miguelín, Ofa, Adri y Leal. Luego jugaron, Muñoz, Isaac, Raulito, Picolo, Dani Martín y Nacho.

Árbitros.- Arias Adolfo y Banegas Betancour. Amonestaron a los visitantes, Picolo, Dani Martín, y Adri.

Goles.- 0-1 Miguelín (1´), 1-1 Malaguti (5´), 2-1 Christian (8´), 3-1 Malaguti (11´), 3-2 Leal de penalti (22´), 3-3 Leal (25´), 3-4 Dani Martín (32´), 3-5 Raulito (39´).

Uno de doce. Esos son los puntos que ha sumado en esta cuesta de la temporada el Desguaces Casquero que de nuevo el sábado volvió a dejar sin premio a una afición, que a pesar de todo, sigue enarbolando la bandera del Atlético Benavente y que se deja el aliento en la grada en cada acción de su equipo convirtiéndose de esta manera en el jugador imprescindible para el equipo de Bertolín, toda vez que los que saltan al campo parecen haber olvidado que en esto del fútbol sala hay que trabajar durante 40 minutos para sacar adelante el partido. Una afición que, en boca de muchos, no digirió bien el feo del equipo al final del partido y donde ha sido el propio entrenador José Bertolín quien haya tenido que pedir disculpas por ello y por las derrotas últimas del equipo pedir disculpas a la afición por no poder sacar estos partidos en casa pese a su arropo. Son muy importantes para nosotros y esperamos que lo sigan siendo, y en particular a la esquina 10, que son fieles incondicionales, y que no supimos devolverles el apoyo recibido al terminar el partido. Quizá acabamos todos muy hundidos y no les dimos el saludo que merecían. De todo aprendemos.”

Son ya demasiados varapalos los que está sufriendo una hinchada que un año más vuelve a volcarse en la Rosaleda para estar con su equipo, haciendo que los sábados estén también en rojo en los calendarios símbolo de fiesta.

Pero ni el Guardo, ni el Zamora, ni el Universidad de Valladolid han sentido lo que es ser derrotado por un equipo que aspira a lo mismo que ellos y que se ha clavado en la octava plaza de la clasificación ya a nueve puntos, y eso que los marcadores ayudaron este fin de semana, del Albense que es el líder. Tan sólo es el Narón, el equipo de los que van por delante, al que los benaventanos han ganado y quedan Cuéllar y Pizarras Tres Cuñados con los que enfrentarse y el primero de ellos es rival de este fin de semana en tierras segovianas. Datos, en definitiva, que no han de pasar inadvertidos para nadie si lo que se quiere es que esa fiesta de cada sábado tenga una continuidad.

Y la verdad es que el equipo no está jugando mal y que los entrenamientos semanales son realmente buenos, pero lo cierto es que por momentos durante los partidos el equipo aparece y desaparece sin encontrarse la razón. Ello unido a errores que se repiten semana tras semana dan al traste con el resultado y si además el contrario es uno de esos equipos que están al mismo nivel o superior, como hasta ahora lo han demostrado, esos errores se pagan.

El Universidad de Benavente, perdón de Valladolid, llegaba a la Rosaleda conocedor de las últimas derrotas cosechadas por los chatarreros y no las traía todas consigo, pero se encontraba con el gol casi desde vestuarios obra de Miguelín. Aun así los benaventanos volvieron a dejar una primera mitad para la historia muy similar a la casi perfección ante el Guardo y pronto dieron la vuelta al resultado para soñar con una nueva victoria a su lado. Malaguti y Christian se encargaban de ello y el descanso dejaba una franca ventaja de 3-1 que había que racionar en la segunda. Partido que nos vuelve a dejar de vacío, y merecidamente. Hicimos una primera parte casi perfecta en la que el planteamiento trabajado durante la semana surgía efecto, pese a ponerse los visitantes por delante a los pocos segundo. Una defensa férrea y haciendo daño en transiciones, dando a la UVA el balón ya que es un equipo que crea peligro con espacios a la espalda, y no se los concedimos.”

Pero la segunda parte cumplió los patrones como ante el Guardo. El equipo hacía un Guadiana y permitía crecer a un equipo que sabe jugar a esto y al que no le amargó el dulce que le puso en bandeja el conjunto atlético. Los vallisoletanos comenzaron a acercarse de forma más asidua a las inmediaciones de Tomy y aquellas ocasiones que en la primera mitad morían en el intento en sus dominios, ahora se hacían más claras. Los errores de otras lecciones pasadas volvían a repetirse y si juegas en el alambre al final te caes. Como si de una pesadilla se tratarse una vez más tiramos el partido a la basura. Al salir del vestuario en el descanso, desconectamos de una manera en la que el rival empezó a verse muy cómodo y a generar peligro de cualquier manera y fácilmente en la portería de Tomy, hasta que a los 3 minutos un penalti, para mí inexistente, hacia recortar distancias y a que se nos aparecieran más fantasmas aún si caben. El empate y el de la remontada llegaban cuando aún quedaban unos 13 minutos aproximadamente y casi seguidos. Ya no fuimos capaces de empatar el partido, aun teniendo un doble a falta de 1:50 fallado, y a falta de un minuto y de jugando de cinco un pase regalado a los pies del ex-benaventano sentenciaba el partido.”

Llegaba el segundo de los universitarios tras un riguroso penalti que no desperdiciaron y luego se limitarían a tocar para hacer un tercero y un cuarto, con lo que a los locales no les quedaba más remedio que irse a buscar, al menos, el empate ya que nada tenían y algo se podían encontrar. Ocasiones para ello hubo pero volvieron a fallarse y no el benaventano Raulito, en las filas visitantes al igual que Picolo, que en otras temporadas también nos ha podido ajusticiar y que en esta ocasión no perdonaba zanjando un partido que para los locales se convirtió en un pecado capital.

José Bertolín (Entrenador del Desguaces Casquero)

“Debemos de centrarnos en trabajar el aspecto psicológico ya que haciendo balance, de los tres encuentros perdidos, creo que ha sido el gran culpable de las derrotas. El grupo está trabajando muy bien, pero esas desconexiones no nos las podemos permitir. Ahora afrontar las cinco jornadas que quedan para el ecuador de la temporada como cinco finales en las que debemos de sumar lo máximos puntos posibles para llegar a la segunda vuelta con opciones de luchar arriba. Confío en toda la plantilla y creo que somos capaces de hacerlo, además los de arriba tienen que dejarse aún puntos entre ellos, asi que pese a esta racha negativa debemos de tener tranquilidad y paciencia. Saldremos de este bache con total seguridad.”

 

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