VÍDEO | El Campamento Urbano de Benavente echa a andar con el cartel de casi completo

Las plazas para el regreso de la actividad estival estrella de la ciudad se evaporaron en siete minutos y solo quedan vacantes para el último turno.

La rutina del pupitre y los libros de texto ha capitulado oficialmente. Ayer lunes, las mochilas cargadas de deberes fueron sustituidas por el protector solar, las toallas y esa energía incombustible que solo pertenece a la infancia. Arrancó el Campamento Urbano de la ciudad, una maquinaria de conciliación familiar y ocio que este año ha demostrado moverse a ritmo de récord: las plazas disponibles se evaporaron en apenas siete minutos durante el periodo de inscripción.

A pie de pista, el eco de los gritos y las risas confirma que la espera ha merecido la pena. «Empezamos un nuevo año con mucha ilusión y muchas ganas», explica una de las coordinadoras, visiblemente satisfecha por un arranque impecable. La temida jornada del lunes —el día de los despegues familiares— transcurrió sin traumas. Ni un solo lloro entre los más pequeños. La adaptación ha sido inmediata; al fin y al cabo, para la gran mayoría, este patio ya es territorio conocido. Aquí casi todos repiten.

Entre el «tres en raya» a la pata coja y el juego de la silla

El campamento es un ecosistema donde conviven los juegos de siempre con los códigos de la generación alfa. Mientras un grupo desafía el equilibrio jugando al tres en raya a la pata coja, otros se preparan en filas para el clásico juego de las sillas musicales. Además el campamento estrena cuenta oficial de Instagram, un escaparate digital donde los monitores irán subiendo los bailes, retos y tiktoks que los niños ensayan entre actividad y actividad.

No faltarán a la cita las visitas institucionales más esperadas. Durante las próximas semanas, los bomberos, la policía y protección civil se pasarán por las instalaciones para compartir jornadas con los niños. Pero si hay una actividad reina, esa es la piscina, programada para los martes y los jueves. El tobogán es lo que los conquista. «No nos da miedo, yo me tiro sola», presume una de las participantes.

La voz del patio: del Mundial de Fútbol al placer de comer

Paula, vecina de Benavente y veterana de segundo año, recuerda que ayer lunes ya rompieron el hielo con el juego de la rana y los bolos. «El colegio se hizo largo, tenía ganas de verano», confiesa tras asegurar que ha aprobado todo con buena nota.

A pocos metros, Dylan se desmarca como el analista deportivo del grupo. Entre juego y juego, confiesa su sueño de conocer a Mbappé o Vinicius mientras sigue con pasión los partidos del Mundial, dejando su pronóstico para el campeonato: «Creo que va a ganar Portugal». La honestidad brutal de la infancia la firma Marina, una de las nuevas incorporaciones de este año. Al ser preguntada por su actividad favorita del campamento, responde sin pestañear: «Comer».

Un alivio familiar que roza el lleno absoluto

Para los padres de Benavente, este campamento no es solo un espacio de juego, sino un salvavidas logístico indispensable para poder ir a trabajar en los meses estivales. El éxito de la convocatoria es tal que el verano ya está prácticamente blindado. Actualmente, el campamento solo dispone de plazas libres para su quinto y último turno, programado del 24 de agosto al 4 de septiembre, justo en las vísperas del regreso a las aulas.

El año pasado, el campamento se despidió con el lamento de los niños que no querían que el verano terminase. Hoy, apenas 24 horas después de abrir las puertas, el contador se ha puesto a cero. El verano ya está aquí, corre a la pata coja y, de momento, lo está ganando Benavente.

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