
El tiroteo en el cuartel de Llanes acontecido este miércoles conmociona al cuerpo de la Benemérita y a la opinión pública en Zamora. Un guardia civil destinado en la Comandancia de la Guardia Civil de Zamora ha acabado presuntamente con la vida de su mujer, también agente de la Benemérita, en las dependencias del puesto asturiano de Llanes. Según fuentes de la investigación, la pareja, que tenía hijos en común, se encontraba actualmente en trámites de divorcio. Tras el ataque, ya se ha hecho público que el agresor también ha resultado muerto en el lugar de los hechos.
Un trágico suceso en las dependencias del puesto de la Guardia Civil
La víctima, que prestaba servicio en dicho cuartel, fue atacada por su marido, un efectivo adscrito operativamente a la Comandancia de Zamora. Las primeras pesquisas confirman que la pareja atravesaba un proceso de separación conyugal, lo que sitúa la principal hipótesis de los investigadores en un nuevo e impactante caso de violencia de género dentro de las propias dependencias policiales.
Condena de UnionGC y estado del agente herido
La repercusión en las asociaciones profesionales del cuerpo ha sido inmediata. La Unión de Guardias Civiles (UnionGC) ha emitido un comunicado público en el que lamenta profundamente el fallecimiento de la agente y traslada su más sentido pésame a familiares, compañeros y seres queridos.
Desde la organización representativa han condenado «con la máxima firmeza cualquier forma de violencia machista». Asimismo, la asociación ha deseado una pronta y completa recuperación a un segundo agente que ha resultado herido durante la intervención en este trágico suceso registrado en las dependencias asturianas.
Confirmada la muerte del agresor y despliegue del protocolo judicial
A lo largo de las primeras horas tras la agresión, los efectivos desplazados y las fuerzas de seguridad han confirmado el fallecimiento de la víctima y la posterior muerte del presunto agresor dentro del mismo recinto militar.
Las autoridades judiciales y la Policía Judicial han asumido la custodia de la escena para el levantamiento de los cadáveres y la recogida de pruebas. La conmoción es absoluta tanto en el municipio asturiano como en los acuartelamientos de la comarca y de la provincia de Zamora, donde el agente desempeñaba sus funciones profesionales.






