
Casi dos centenares de agentes pastorales de la Diócesis de Astorga se dieron cita este sábado 20 de junio en el santuario de la Virgen del Carmen en Navianos de Valverde para el cierre del curso de Pastoral.
Fueron numerosos los diocesanos, procedentes de las distintas Unidades Pastorales, del territorio leonés, ourensano y zamorano de la Diócesis de Astorga, los que se dieron cita en este enclave privilegiado del Valle Verde para vivir una jornada marcada por la fraternidad, la alegría y el agradecimiento. Un encuentro que sirvió para mirar con gratitud el camino recorrido durante este curso pastoral y para reconocer la presencia de Dios en tantos momentos compartidos a lo largo de estos meses.
La celebración coincidió además con el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, una ocasión especialmente significativa para poner en valor la entrega silenciosa y generosa de tantos laicos que, con su compromiso cotidiano, hacen presente el Evangelio en la Iglesia y en la sociedad.
Solemne Eucaristía presidida por el administrador diocesano, sede vacante
El momento más intenso de la jornada fue la Eucaristía presidida por el administrador diocesano, sede vacante, Francisco Javier Gay, en el templo mariano. A los pies de la Virgen del Carmen, los fieles elevaron sus oraciones, sus ilusiones y también sus preocupaciones, dando gracias por los dones recibidos y encomendando el futuro de la diócesis.
Tras la celebración, la explanada del santuario en Navianos de Valverde se convirtió en un espacio de encuentro y convivencia, donde la comida compartida estuvo llena de conversaciones, reencuentros y sonrisas que reflejaban la alegría de sentirse parte de una misma familia.
La jornada continuó con una emotiva procesión en honor a la Virgen del Carmen. Entre cantos, oraciones y muestras de cariño, los participantes acompañaron a la imagen de la Madre, hasta la iglesia parroquial, renovando su confianza en su protección y experimentando la fuerza de caminar juntos como pueblo de Dios.
El encuentro concluyó dejando en el corazón de todos un profundo sentimiento de gratitud, esperanza y comunión. Una jornada para recordar que la Iglesia sigue viva gracias a la fe sencilla y comprometida de tantas personas que, día a día, construyen comunidad y anuncian el amor de Dios.
Fotos: M.A.C.










