Hay tradiciones que se llevan en la sangre, y lo que se vivió este lunes por la tarde en la ermita de Nuestra Señora de las Encinas es el mejor ejemplo. La puja para decidir quién subía a la patrona a su altar acabó convirtiéndose en una de las pujas más reñidas en la comarca de Benavente y Los Valles.
La subasta arrancó fuerte, abriéndose directamente en los 1.000 euros. A partir de ahí, el ambiente dentro del santuario se encendió en cuestión de segundos. Lejos de ser un trámite, varios vecinos entraron con todo: de los 1.500 iniciales se pasó a los 1.700 de Esperanza, saltando rápidamente a los 2.000 euros donde Aurelio Furones, el conocido vecino centenario de la localidad, ya dejaba claras sus intenciones de no quedarse atrás.
Tensión hasta el último segundo
La adrenalina subió aún más cuando Rosaura subió la apuesta a los 2.500 euros, obligando a Aurelio Furones, el conocido vecino centenario de la localidad, a romper la barrera de los 3.000 euros. En ese momento, el subastador hizo una pausa preguntando al templo si alguien daba más. Parecía que la subasta se iba a cerrar ahí; se cantó a la una y a las dos… pero la emoción todavía no había terminado.
En el último suspiro, la tensión se reavivó con una nueva oferta que alcanzó los 3.500 euros. Sin embargo, demostrando una devoción incombustible a sus más de cien años, el abuelo Aurelio no dudó en dar el golpe definitivo respondiendo con la espectacular cifra de 4.000 euros.
El subastador cantó los 4.000 a la una, a las dos y a las tres, desatando una ovación unánime, aplausos y lágrimas de alegría entre todos los presentes. Con este gesto, el veterano vecino lograba ganar la puja por quinta vez consecutiva antes de elevar la imagen de la patrona.
Y es que la ocasión lo merecía. El regreso de la Virgen de las Encinas a su ermita es un rito que solo se celebra cada siete años, tras pasar nueve días en la iglesia parroquial. Esta histórica puja ha sido el broche de oro perfecto para unas Fiestas de la Novena que han llenado el fin de semana de música, encuentros gastronómicos y mucha convivencia en el valle del Tera.






