GALERÍA | El arte de Mer Fidalgo y el adiós de Salvador Domínguez marcan el chupinazo de Santa Cristina

Entre el júbilo del chupinazo y el recuerdo a los ausentes, el municipio rinde honores a sus referentes y despide al regidor en su último año de mandato.

Hay tardes en las que el reloj de la Casa Consistorial no solo marca la hora, sino el pulso y los sentimientos de todo un pueblo. La velada del 22 de julio fue una de ellas. Con la plaza mayor llena de vecinos, la juventud luciendo sus mejores galas y el rumor festivo de fondo, Santa Cristina dio la bienvenida a sus fiestas patronales.

Un balcón marcado por la memoria y el adiós del alcalde

El acto sirvió de marco para el último pregón de Salvador Domínguez, un alcalde que se despide de la primera línea municipal tras doce años al frente del consistorio. Su intervención tuvo la voz templada de la experiencia y el corazón puesto en la comunidad, recordando a los cerca de 180 familiares, amigos y vecinos que han partido en este tiempo, con una dedicatoria muy especial a compañeros del Ayuntamiento.

Mer Fidalgo: pasión, arte taurino y un alegato a la juventud

La encargada de encender verbalmente la mecha festiva fue la reconocida artista local Mer Fidalgo. Con un discurso profundamente apasionado, Fidalgo repasó su trayectoria desde que tomó sus primeros pinceles a los seis años hasta consagrarse en la élite del arte taurino, firmando carteles de la magnitud de la Plaza de Toros de Las Ventas y el programa oficial de la Feria de Abril de Sevilla.

Fidalgo quiso enviar un vibrante mensaje a la juventud del municipio, instándoles a luchar por sus sueños sin dejar que nadie les diga que no pueden, defendiendo que hacer lo que a uno realmente le apasiona es la única manera de ser feliz. Asimismo, la pregonera tuvo palabras de añoranza para vecinos recientemente fallecidos, antes de invitar a todos a disfrutar de las fiestas «con cabeza, con cuidado, pero a fuego».

El homenaje a los vecinos: el corazón de un pueblo agradecido

Antes de que la pólvora tomara la calle, el balcón consistorial se convirtió en un escenario de gratitud compartida. Uno de los momentos de mayor orgullo colectivo llegó con el homenaje a Rodrigo Rodríguez, el joven estudiante de Los Sauces que ha llevado el nombre del pueblo a lo alto tras lograr la mejor nota de la provincia de Zamora en la PAU y el Premio de Bachillerato de Investigación y Excelencia de Castilla y León. Rodrigo agradeció el cariño recibido asegurando sentirse profundamente orgulloso de haber conseguido este logro estudiando en su tierra.

La memoria festiva y popular también tuvo su espacio con el reconocimiento a la histórica Peña ‘Los Currantes, encarnada en la saga familiar de los La sastra. La familia subió a recoger la placa y el escudo del pueblo entre el aplauso emocionado de una plaza que no olvida a quienes durante décadas animaron las calles, las capees y los carnavales.

El respeto por las tradiciones de la comarca se hizo presente con el galardón entregado a Domingo Rodríguez, veterano galguero reconocido por su incansable labor en la preservación de esta raza y por llevar los colores del pueblo hasta las finales del Campeonato de España.

La ovación más calurosa de la noche estuvo reservada para Abraham Domingo Fernández, el enfermero de Santa Cristina. Definido por la corporación como un luchador incansable y un auténtico guerrero frente al destino, Abraham recibió el escudo de la villa rodeado del afecto sincero de sus vecinos.

Por último, la Comisión de Fiestas de Santa Cristina, representada por Ana, recibió la gratitud institucional por su trabajo silencioso para que el pueblo siga celebrando año tras año.

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